II. Cultura política

Todo parece indicar que el principal obstáculo o el pretexto más arraigado para justificar el por qué los ciudadanos se interesan tan poco en la política es la desconfianza.

Sin excepción en todos los grupos de enfoque percibimos que el ciudadano excusa la falta de involucramiento de las personas en la política, porque esta actividad tiene una connotación negativa y genera una gran desconfianza.

Además de que las personas consideran que la política es un ambiente ajeno a ellos y que está cerrado para que participen solamente unos cuantos.

Por otra parte, observamos que los ciudadanos no perciben que los políticos tengan una influencia determinante en su vida diaria.

De cualquier manera, las personas aceptan que los políticos son necesarios, “porque siempre hace falta quien dirija”, pero desconfían de ellos, pues desde su perspectiva los políticos solamente buscan su propio beneficio sin importarles el bienestar de la comunidad.

Asimismo, existe una fuerte asociación entre la política y la corrupción, de tal manera que el ciudadano percibe que no es posible disociar una cosa de la otra.

A %d blogueros les gusta esto: